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Alsacia I: Mulhouse


Día de inicio de un nuevo viaje de la parejita. En esta ocasión serán 4 días en los que visitaremos la región histórica francesa de Alsacia (desde el cambio administrativo de 2015, ahora está integrada dentro de la región "Gran Este". Aprovechamos los días entre Navidad y Nochevieja, puesto que tengo vacaciones. La verdad es que ha sido un viaje bastante improvisado, pero hemos pensado que puede estar bien visitar la zona en las fechas navideñas, puesto que es la zona francesa con más tradición de mercadillos de navidad.

A mediodía estamos cogiendo el avión desde Madrid a Basilea. En realidad, el aeropuerto destino es el EuroAirport, que es transnacional, puesto que sirve tanto a Francia, como a Suiza y a Alemania. Se conoce como aeropuerto de Basilea-Mulhouse-Friburgo. En realidad, los terrenos están en la parte francesa. Eso sí, cuando llegas tienes que decidir por qué país sales. Nosotros lo hicimos por la parte francesa, puesto que ahí es donde tenemos la reserva del coche de alquiler.

Recogemos el coche. Es un Ford que tiene todas las comodidades, incluido navegador, pero al que le falta una bandeja para tapar el maletero. Debe ser que la gente de esta zona tiene mucho civismo y se fían de que no les roben las maletas.

Rápidamente llegamos a nuestro hotel Ibis en Mulhouse. Es lo que se espera de esta cadena, sin comodidades extras pero está muy cerca del centro de la ciudad, que es lo que buscábamos.



Hacemos el check-in y, tras descansar un poquito (Mery está con algo de fiebre, resaca de la nochebuena y navidad) salimos a ver Mulhouse.

Cuando llegamos a la ciudad (16:30) aún era de día, pero cuando salimos a dar el paseo (17:30) ya es de noche cerrada. Es difícil acostumbrarse a esto.

Pasamos a la parte antigua cruzando el canal que une los ríos Ródano y Rin. Lo primero que vemos es que el sitio donde pensábamos cenar (Chez Auguste) está cerrado por vacaciones, así que tendremos que tirar de la solución alternativa.

Tras pasar por la Place de la Republique, llegamos a la Place de la Réunion, Se podría decir que es el centro de la ciudad, sobre todo en Navidad. Aquí se concentran el mercadillo navideño, la Catedral de Saint-Étienne y el antiguo ayuntamiento. El ambiente es muy navideño, con el frío y ese olor a canela proveniente del vino caliente que impregna el ambiente.



Lo del vino caliente es una tradición, así que no puedo dejar pasar la oportunidad de comprar un vasito y probarlo, por 2,5 euros. Lo cierto es que está bastante mejor de lo que puede sonar lo de "vino caliente". Empieza calentando las manos al cogerlo, para después calentar la garganta. El sabor está muy influenciado por la canela que lleva.



La Catedral está cerrada, así que nos quedamos sin poder visitarla. Damos una vuelta por los alrededores, llegando a la Place des Victoires y volviendo a la de la Réunion. Los edificios son muy bonitos, destacando los principales como la catedral y el antiguo ayuntamiento, pero también el resto de casas.



Nos alejamos un poco para ir al restaurante donde habíamos reservado para cenar (Zum Saüwadala) y las calles tienen esa decoración tan navideña, como de cuento de hadas. Eso sí, aún es bastante pronto pero ya están cerradas las tiendas y hay poca gente por la calle.



Finalmente llegamos al restaurante poco más tarde de las 7. Comemos de entrantes unas salchichas vienesas, y luego una tarte flambée y una pierna de cerdo. Todo estaba muy rico, sobre todo los dos platos principales.



Ya con el estómago lleno, volvemos por las calles iluminadas pero vacías al hotel, haciendo una parada intermedia en un Carrefour para comprar el desayuno de estos días. Mañana tocará ver Colmar, a ver qué nos depara. De momento, Mulhouse de noche nos ha gustado, aunque esperamos que sea un pequeño aperitivo de lo que vamos a ver estos días.

México I: Querétaro

Por un viaje de trabajo tenía que ir a México, así que decidimos aprovechar para juntarlo con viaje turístico e irnos los dos para allá. Puesto que yo comienzo a trabajar un lunes, el domingo hago el viaje en avión. Mery llega 1 día después. Nos alojamos en el hotel Holiday Inn Zona Diamante, en la ciudad de Querétaro. Al estar situado en una colina, las vistas desde nuestra habitación son espectaculares, tanto de noche...

Como de día...

El primer fin de semana empezamos a hacer algo de turismo. Lógicamente, comenzamos por visitar Querétaro. Así que cogemos (o mejor dicho por aquí, tomamos) un autobús que nos deja en las inmediaciones de la Plaza Mariano de las Casas.


Visitamos el Templo de Santa Rosa de Viterbo


Aunque no deja de ser una iglesia católica, hay ciertas cosas que nos resultan chocantes a los europeos. Por ejemplo, la colección de estatuas de los apóstoles tranquilamente sentados en los bancos de la sacristía.

Al lado de la iglesia se encuentra el edificio de la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro. De hecho, inicialmente era parte del conjunto religioso, pero ahora es un edificio laico donde entre otras cosas se pueden ver exposiciones.


En el claustro, Mery se encuentra con dos tocayas suyas (las famosas muñecas María de Querétaro). El origen de estas muñecas se remonta al virreinato de México, cuando empiezan a ser fabricadas artesanalmente como una alternativa económica a las muñecas de porcelana europeas. Representan mujeres indígenas, caracterizadas por sus trajes típicos y sus tocados de cintas de colores.

El patio se encuentran multitud de Alebrijes (figuras de artesanía tradicionales de México, hechas con cartón o papel y colores muy brillantes, normalmente representando animales imaginarios).



Dando un pequeño paseo, llegamos a la Catedral de Querétaro, bajo la advocación de San Felipe Neri.


Lo siguiente que visitamos es el Palacio Municipal.

Fuente de Neptuno y ex convento de Santa Clara.

La Casa de la Marquesa ahora es un hotel de lujo.


Nuestro paseo nos lleva hasta el Jardín Zenea (que se encuentra en obras).

Al lado del Jardín se encuentra el Templo de San Francisco, de gran tamaño.






En el Andador 5 de Mayo (una de las calles que delimitan el Templo de San Francisco) se encuentra la estatua del Danzante conchero, nuestra favorita de toda la ciudad, con sus colores azules y su sensación de movimiento.

Monumento a la Corregidora.

Templo de la Congregación de Guadalupe.




Paramos en la oficina de turismo de la Calle Pasteur. Después continuamos hasta Plaza de Armas, pasando de largo hasta llegar al Andador Libertad (donde hay múltiples puestos y tiendas de artesanía y recuerdos).

Comemos en restaurante San Miguelito (en el bajo de la Casona de los 5 Patios).



Comimos ensalada, pechuga de Bernal y salmón.

Tras reponer fuerzas continuamos nuestra visita por la Plaza de Armas (o de la Independencia), Fuente del Marqués, casa de la Corregidora (hoy palacio de Gobierno de la ciudad) y Casa de Ecala.





Casa de Don Bartolo.

Cogemos el Trolebús turístico, en el que un señor va dando explicaciones sobre lo que vemos. Pasamos por el Acueducto.

Fuente del Ejército Republicano.

Mirador de los Arcos (frente a Panteón de los Queretanos Ilustres).

El Tanque (ahora es ornamental, pero antiguamente la gente iba allí a coger agua proveniente del acueducto).

Otra estatua de un conchero justo en la esquina antes de llegar a la alameda.

Alameda de Hidalgo (en obras, pensábamos visitarla, pero al verla así decidimos no ir).

Volvemos al punto donde cogimos el trolebús, damos otro paseo a pie para terminar de ver lo que nos falta, como por ejemplo la Calle Independencia, Casa de la Zacatecana y Capilla de la Merced.




Nos encontramos con un grupo de Danzantes concheros en la misma calle. Es un espectáculo curioso (y sobre todo ruidoso).

Estatua Santiago (cruce Calle Independencia y calle Venustiano Carranza).

Plaza de los fundadores, en la zona del Cerro del Sangremal, donde se fundó la ciudad de Santiago de Querétaro el 25 de julio de  1531.   Esta plaza conmemora a los que ayudaron a la formación de la ciudad, por lo que en ella podemos ver las estatuas de Don Fernando de Tapia (Conín), Don Nicolás de San Luis Montañez, Fray Jacobo Daciano y Don Juan Sánchez de Alaníz.

Templo de la Santa Cruz, parada del Camino Real de Tierra Adentro.

La tradición católica dice que los chichimecas y los otomíes fueron derrotados por los españoles en el cerro de Sangremal en una cruel batalla el 25 de julio de 1531 y que los indígenas se rindieron al ver en el firmamento una gran cruz y la imagen del apóstol Santiago.

Se exhibe en su altar principal una réplica de la cruz de cantera que apareció en el cielo, según la leyenda de la Conquista de Querétaro. Originalmente los frailes franciscanos la colocaron a la intemperie, y más tarde le erigieron una ermita, que fue convertida primero en Capilla y, finalmente, en un pequeño convento.

Son 2 capillas comunicadas. No nos quedamos mucho tiempo porque en una de ellas hay misa.


El convento ya está cerrado, no podemos visitarlo. A cambio, vemos el Panteón de los Queretanos Ilustres, con el Mausoleo de la Corregidora.

Bajamos andando, haciendo la misma ruta que en el bus turístico. Llegamos a San Francisquito que, según nos comentaron en el bus, es un barrio peligroso; así que cogemos un taxi al hotel, con tan buena suerte que a los pocos minutos comienza a diluviar.

En definitiva, un primer acercamiento a Querétaro que ya nos ha hecho enamorarnos de la ciudad y tener ganas de volver a visitar sus rincones llenos de encanto. Pero, para aprovechar el fin de semana, mañana toca otro destino.