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NY y Riviera Maya - Jueves 16: Central Park

Hoy teníamos visita al parque. Pero no a cualquier parque, sino al posiblemente más famoso del mundo: Central Park, el pulmón de Nueva York. Para empezar, estuvimos en la zona de Belvedere Castle (un castillo de cuento de hadas; eso sí, artificial) y Turtle Pond (un estanque lleno de tortugas).

Después de dar un pequeño paseo, nos acercamos a la zona en la que se encuentra el Metropolitan Museum. Entramos y pasamos la mayoría de la mañana dentro, admirando todas las obras de arte, entre las que se encuentran multitud de cuadros, el templo egipcio similar al madrileño templo de Debod (y con el mismo origen) y numerosas esculturas. Empezamos visitando las exposiciones de arte griego y romano, pasamos después al arte egipcio, luego al arte americano (donde había una sala enorme llena de estatuas, en la que estuvimos descansando un rato). Después, el lejano oriente, el medio oriente y acabamos buscando las pinturas de El Greco que se encuentran en el museo (por ejemplo, un paisaje de Toledo que, por motivos obvios, nos traía buenos recuerdos de unos días antes).

Al salir del museo volvimos a entrar en Central Park y nos dirigimos a la zona en la que se encuentra la estatua de Alice in Wonderland.

Al lado hay un lago. Decidimos comer en los alrededores, así que montamos nuestro picnic allí mismo. El ambiente era ideal, con el verde del césped, el azul del lago y del cielo y el gris de los rascacielos, todo combinado en una clásica imagen neoyorquina. Tras la comida, me eché una reparadora siesta.

Al terminar la siesta vimos en los alrededores muchos vehículos de bomberos. Supusimos que algo había pasado, pero no descubrimos qué era. No debió ser muy importante puesto que no tuvimos más noticias de ello.

Continuamos a la zona de Bethesda Terrace and Fountain, famosa por haber aparecido en muchísimas películas.

Por el parque vimos múltiples ardillas pero, como comenté el día de Battery Park, no hacían caso a la comida que les intentábamos dar (consistente en pan de molde de nuestros bocadillos).

Salimos del parque en la zona del edificio Dakota, donde vivió John Lennon y donde fue asesinado. Muy cerquita se encuentra la zona de Imagine, convertida en un homenaje al ex beatle.


Por último, nos acercamos en metro a una de las esquinas de Central Park, la plaza Columbus Circle (única glorieta de toda la zona del centro de Manhattan). Allí vimos que era muy tarde y nos encaminamos hacia Madison Square Garden para ver el partido de la NBA que teníamos previsto en el "menú" del viaje. Concretamente era un New York Knicks vs Indiana Pacers, 5º partido de las semifinales de la conferencia Este. Nos preparamos a la perfección, comprando unos hot dogs, e incluso en el descanso volví a acercarme a los puestos de comida a coger una hamburguesa y una cerveza. Los partidos allí consisten en eso, en disfrutar del ambiente y del espectáculo. Numerosas actuaciones en cada descanso, el público metido en el partido con continuos cánticos… al final el resultado es lo que queda para la posteridad, pero para cada espectador lo importante es la experiencia vivida. Por cierto, ganaron los New York Knicks, poniéndose 2 – 3 en la eliminatoria. Lástima que el siguiente partido perdieran, quedando eliminados.

NY y Riviera Maya - Miércoles 15: La Estatua de la Libertad y el Puente de Brooklyn

Nuestro segundo día de visitas por Nueva York se componía de un recorrido heterogéneo, pero que tenía como eje la zona del Downtown Manhattan; o sea, la parte más antigua de la ciudad. Allí donde las calles no están cuadriculadamente divididas en manzanas perfectas, sino que reflejan la primigenia construcción de la antigua Nueva Amsterdam.

Cogimos el metro y nos plantamos en Battery Park, el parque que se encuentra justo en el extremo sur de Manhattan. Allí han llevado una esfera destruida, que es la única estatua del World Trade Center que sobrevivió al ataque a las Torres Gemelas. Se encuentra muy dañada, pues no han querido arreglarla, precisamente para perpetuar la memoria de lo ocurrido.

Continuamos adentrándonos en el parque y encontramos a una ardillas muy amistosas. Una pareja estaba dándoles pan y ellas, muy confiadas, se subían por el cuerpo de la gente en busca de dicha comida. Incluso a mí, que no tenía nada de comida, se me subieron por las piernas cuando les hice el amago de darles de comer, simulando que tenía algo en las manos. Posteriormente descubriríamos que las ardillas de Central Park no eran tan amistosas como éstas, puesto que en ningún momento nos hicieron caso.

Tras pasear un rato por Battery Park (la verdad es que hizo el día más desapacible de todo el viaje, incluso chispeaba a ratos), nos dirigimos al embarcadero desde el que partía el ferry hasta Staten Island. Es un ferry gratuito que sirve para comunicar las dos islas (Manhattan y Staten Island) pero que muchos turistas cogen porque pasa muy cerca de la Estatua de la Libertad y permite divisarla y hacer fotos. Como habíamos leído que actualmente no se puede acceder directamente a la isla, decidimos coger el ferry. Al llegar al destino, rápidamente fuimos de nuevo a la cola para coger el de vuelta, puesto que en Staten Island no queríamos visitar nada.

De vuelta en Manhattan, subimos hasta un nuevo parque (Bowling Green). Es muy pequeñito, pero se encuentra al lado de una de las estatuas más famosas de Nueva York: El Charging Bull. Esta enorme mole se identifica con la Bolsa de Nueva York, puesto que representa su tendencia alcista, al embestir desde abajo a arriba. Nos hicimos las fotos de rigor, aunque es cierto que había un montón de turistas al lado de la estatua.

Seguimos subiendo por la calle Broadway (es una calle enorme que recorre Manhattan prácticamente de sur a norte y que, en la zona del Midtown, se cruza en diagonal con las grandes avenidas, siendo la única calle que no sigue la simetría de la zona).

Llegamos a la Trinity Church. Muy bonita, pasamos bastante tiempo en su cementerio adyacente. Antes de adentrarnos en el núcleo económico de la ciudad (la Trinity Church se ubica en el cruce entre Broadway y Wall Street) desandamos unos metros para comer en un Friday´s mientras llovía en el exterior. Al salir ya había dejado de caer agua y por la tarde disfrutamos de mucho mejor tiempo que por la mañana.

Ahora sí, nos adentramos en la zona de Wall Street (llamada así por la calle que la cruza, que fue donde la antigua Nueva Amsterdam tenía su muralla exterior) y llegamos a su edificio más emblemático: el New York Stock Exchange (NYSE), mundialmente conocido como el edificio de la Bolsa de Nueva York. Nos hicimos las fotos de rigor por la zona (puesto que allí también se localiza otro edificio emblemático como es el Federal Hall) e incluso vimos una típica alcantarilla con el humo saliendo al exterior, que a mi tanto me recordaba a la película Taxi Driver (si la hubiéramos visto de noche como en dicha película ya hubiera sido el acabose).

Nos encaminamos a la Zona Cero, donde estuvimos un rato. Lo más impresionante son las dos piscinas que se han levantado en el lugar en el que estaban las torres del World Trade Center, y en las que están escritos los nombres de todas las víctimas de los terribles atentados. Lo cierto es que las fotos no logran captar lo que se siente en dicho lugar, un sitio muy espiritual en el que te ves obligado a realizar una honda reflexión, al hilo de los hechos acaecidos aquí en 2001.

Nuestra visita debía continuar, así que fuimos a Saint Paul´s Chapel, una pequeña iglesia adscrita a la Trinity Church. Es una iglesia bastante curiosa, sobre todo en el interior. Se hizo famosa por ser la iglesia en la que se refugiaron los bomberos y voluntarios que estuvieron colaborando en el rescate de la Zona Cero, además de que no sufrió ningún daño con los derrumbamientos, pese a su cercanía a la zona.

Un poco más allá se encuentra el City Hall, el ayuntamiento de Nueva York. Se trata de un edificio sobrio en un coqueto parque. La verdad es que es un sitio muy agradable para relajarse un rato.

Cogimos el metro hasta Brooklyn y echamos nuestra primera mirada a los rascacielos de Manhattan desde fuera de la isla, concretamente en Brooklyn´s Promenade. Puesto que nos habían dicho que las mejores vistas se encuentran en la zona de Dumbo, nos encaminamos hasta allí. Había mucho ambiente en los alrededores, puesto que se estaban repartiendo los dorsales de la media maratón de Brooklyn, que se disputaría el fin de semana siguiente. Pasamos allí el rato en el que atardecía, admirando las vistas que han aparecido en tantas películas. Estando en ese lugar te parece estar dentro de un cuadro. Cuando anocheció, las luces tomaron el protagonismo. Para mi, es posiblemente la imagen más bonita de Manhattan, cuando las luces crean una ciudad que parece venida del futuro.

Nuestro último paseo del día consistía en cruzar el Brooklyn Bridge para regresar a Manhattan.

NY y Riviera Maya - Martes 14: Paseando por la 5th Avenue

El primer día de nuestras vacaciones teníamos como objetivo visitar una de las zonas más famosas de Nueva York: el Midtown, barrio que se extiende por debajo de Central Park y donde se ubican la mayoría de rascacielos de Manhattan.

Nada más levantarme, me puse la ropa de correr y me lancé a la calle, a cumplir una de las cosas que me hacían ilusión de este viaje: ¡quería correr por Central Park! Esto mismo lo repetiría todos los días en Nueva York excepto uno, e incluso en Riviera Maya también saldría a correr por la playa un par de días. De las carreras por Central Park lo que más me encantaba era ir en medio del parque, rodeado del verde de los árboles y del césped, levantar la mirada y encontrarme rodeado de rascacielos. Un contraste posiblemente único en el mundo.

Una vez que volví al hotel, bajamos a tomar el buffet desayuno. Era básicamente dulce y, para mi, el producto estrella eran los dunkin donuts. El primer día me comí 4, aunque el resto de jornadas fui bajando la cantidad poco a poco.

Salimos del hotel y nos fuimos en metro hasta una de las esquinas de Central Park, desde la que comenzamos nuestra ruta del día. En dicha esquina, que pasa por la 5th Avenue (Quinta Avenida), se encuentra el edificio de Apple cuya superficie consiste en un cubo de cristal. Al entrar en el cubo, bajas unas escaleras y ahí está toda la tienda que, por cierto, estaba llena de gente.


Al salir, entramos en la juguetería FAO Schwarz, famosa por albergar el piano que aparece en la película BIG. Pero la tienda tiene mucho más que el célebre piano, cuenta con un montón de zonas muy interesantes y curiosas.


Continuamos nuestro paseo por la Quinta Avenida, visitando muchas tiendas interesantes. Entre otras, la tienda de Tiffany´s, con su lujosa entrada y sus opulentos escaparates.

Nos acercamos también a la Sexta Avenida, para hacernos una foto con la estatua de LOVE que está allí expuesta.

Otra de nuestras paradas fue en Rockefeller Plaza. Es un complejo enorme que ocupa varias manzanas y que cuenta con numerosos edificios. En el centro de todo es donde se encuentra la famosa plaza, con la Torre (el Rockefeller Center) detrás. También en los alrededores se encuentra la tienda de Lego (llena de ladrillos de juguete de múltiples colores) y el edificio de la NBC (con merchandising de sus programas y series, donde destacaban los clásicos de "Friends" y los más nuevos de los "Minions").

Continuando nuestro paseo por la Quinta Avenida, llegamos hasta la Grand Central Terminal, la mítica estación de trenes donde se han rodado numerosas películas, entre ellas, la escena final de "Los intocables de Elliot Ness".

Terminamos la tarde en los alrededores de la New York Public Library, una biblioteca que cuenta con un edificio enorme y precioso, con dos famosos leones presidiendo la escalinata de entrada (conocidos como Astor y Lenox, o también como Paciencia y Fortaleza).

Por detrás de la biblioteca se encuentra el coqueto espacio de Bryant Park. Es un parque muy pequeñito, pero en el que se respira un muy buen ambiente. Parece ideal para relajarse justo al terminar un duro día de trabajo en los rascacielos neoyorquinos.

Y, terminada la tarde, por la noche tocaba ir a ver el espectáculo del béisbol. Teníamos entradas (compradas a través de la web stubhub) para ver un partido de los míticos New York Yankees en el no menos mítico Yankee Stadium del Bronx. La verdad es que fue una experiencia fantástica. Disfruté como un enano, y eso que mis conocimientos del béisbol son escasos (nunca habia visto ni cinco minutos seguidos de este deporte). Pero las reglas básicas son sencillas, y lo más divertido era el ambiente que se crea en el estadio. El partido (que por cierto era contra los Seattle Mariners, y ganaron los Yankees) es una excusa para pasar un rato con la familia o amigos, comiendo todo tipo de "fast-food". Nosotros no quisimos ser menos, así que comimos hot dogs y pizza, todo bien acompañado por una cerveza de tamaño "extra". Como digo, lo pasé genial. Y eso que tuvimos un pequeño incidente en la entrada, puesto que no nos dejaron entrar con el trípode y nos vimos obligados a dejarlo en unas taquillas de una tienda cercana al estadio.

NY y Riviera Maya - Lunes 13: Viaje a Nueva York y primer contacto

Nuestro viaje de novios estaba dividido en dos partes: primero iríamos a Nueva York y, posteriormente, a Riviera Maya. Nuestros viajes eran con escala, así que el primer día (lunes) iba a ser largo e íbamos a pasar bastante tiempo en el avión.

Teníamos el embarque a media mañana, así que cogimos un taxi y llegamos al aeropuerto de Barajas con tiempo. El viaje duraba varias horas, pero se hizo bastante ameno porque el avión estaba muy bien equipado, al contar con televisiones individuales para cada pasajero. Así que, viendo película tras película, nos plantamos en Philadelphia. Una vez allí, llegaba el mayor tormento de los viajes: la espera en las colas de inmigración, verdaderamente tediosas. Tras esperar un buen rato en dicha cola, por fin llegamos a los mostradores de inmigración y nos hicieron algunas preguntas relativas a nuestras vacaciones y nuestros trabajos. Al terminar salimos a toda prisa hacia la puerta de embarque del vuelo que nos llevaba a Nueva York. Esta vez el avión era muy distinto: pequeño y poco equipado, aunque bien es cierto que el viaje esta vez era corto, solamente duraba una hora.


Una vez que llegamos a Nueva York, cogimos el autobús y nos bajamos tras preguntar a unos neoyorkinos que iban con nosotros. Allí había un metro. Cogimos la línea que nos llevó hasta las cercanías del hotel. Al llegar al que iba a ser nuestro hogar durante los próximos días, dejamos rápidamente las maletas y salimos a la calle, para aprovechar la luz del día, que ya empezaba a escasear.

Nuestra idea era subir al Empire State Building, concretamente al mirador que tiene en la parte de arriba. De camino, nos encontramos con un vendedor de entradas que nos ofreció tickets para el emblemático edificio y, como era lo que teníamos pensado, se las cogimos. La verdad es que hicimos un poco el pardillo, puesto que nos vendió no sólo las entradas para las subida, sino también tickets para una atracción consistente en una especie de vuelo virtual por el cielo de Nueva York, con lo que el total se nos subió bastante de precio.

En cualquier caso, probamos el vuelo virtual (que a mi particularmente me dejó bastante mareado, no lo disfruté casi nada) y después subimos a lo alto del edificio. Ya se nos había hecho de noche, así que nuestra primera imagen al salir fue la del cielo de Manhattan completamente iluminado con las luces de miles de edificios, contrastando con la oscuridad que, en cualquier otra ciudad, reinaría. Aquí no; realmente no he visto ninguna ciudad como Nueva York en este sentido, la  noche parece día. El espectáculo es increible, puesto que parece que estamos en el futuro. A mi personalmente me recordaba a Blade Runner.

Tras bajar del Empire State Building, compramos unos hot dogs y nos los comimos como lo que éramos, dos turistas que se preparan para conocer la "Big Apple" y quedarse admirados de ella.

Toledo en un día



Nuestra ruta de un día para conocer Toledo parte de las cercanías de la Iglesia de San Juan de los Reyes, que ya conoceréis por el día anterior. Si nos situamos en la explanada de entrada a la Iglesia, tendremos a nuestra espalda la bajada hasta la 1 - Puerta del Cambrón (wikipedia y turismocastillalamancha). Merece la pena acercarnos hasta ella y cruzarla (cuidado, puesto que es la única puerta del casco antiguo por la que pueden pasar vehículos). Al otro lado tenemos un mirador desde el que podemos admirar la parte nueva de la ciudad y la zona de la Vega de Toledo.
Puerta del Cambrón

Una vez hecho esto esto, volvemos sobre nuestros pasos para, cruzando la puerta, entrar en el Toledo delimitado por las murallas, el Toledo antiguo. Nuestra siguiente parada vuelve a ser la 2 - Iglesia de San Juan de los Reyes (wikipedia y turismocastillalamancha) (horario de 10:00 a 17:30, precio 2,50 euros). En la fachada destacan las cadenas de los cristianos cautivos que fueron liberados por Fernando el Católico en la toma de Málaga y Baeza. Esta vez las puertas de la Iglesia estarán cerradas, pero se puede acceder a través de la entrada de visitantes, que se encuentra avanzando un poco más en la calle que llevamos (Reyes Católicos). Aunque ya se conozca la Iglesia, merece totalmente la pena acceder para disfrutar del maravilloso Claustro, pues es una de las joyas del gótico español. En este monumento se puede comprar un bono turístico que comprende los siguientes accesos por 8 euros: Iglesia de San Juan de los Reyes, Sinagoga Santa María la Blanca, Mezquita Cristo de la Luz, Entierro del Señor de Orgaz, Iglesia del Salvador, Iglesia de los Jesuitas. Puesto que en nuestro recorrido previsto visitaremos 5 de ellos, puede ser conveniente comprar dicho bono.
Claustro de San Juan de los Reyes

Al salir de San Juan de los Reyes continuamos avanzando por la calle Reyes Católicos. Estamos en plena judería de Toledo, aunque al avanzar por una calle ancha ahora mismo no nos dará esta impresión. Lo que sí veremos son tiendas en las que están expuestas para su venta múltiples espadas. Tres son los productos típicos toledanos que veremos repetidos durante todo el día: espadas (el acero toledano es internacionalmente conocido y ha sido utilizado en múltiples películas), damasquinado (artesanía realizada con hilos de oro o plata introducidos en hierro o acero) y mazapanes (el dulce típico toledano).

A nuestra izquierda, descubrimos la siguiente parada: la 3 - Sinagoga de Santa María la Blanca (wikipedia y turismocastillalamancha) (horario de 10:00 a 17:45, precio 2,50 euros). Toledo tiene el lema de ser la ciudad de las tres culturas (cristiana, judía y árabe). En época del rey Alfonso X el Sabio convivían en la ciudad creyentes de las tres religiones en armonía, y se conservan restos de iglesias, sinagogas y mezquitas. Por tanto, en una primera aproximación a Toledo no debe faltar una visita a una sinagoga. Junto a la de Santa María la Blanca, se conserva la 3b - Sinagoga del Tránsito (wikipedia y turismocastillalamancha) (horario de domingo 10:00 a 14:00, precio 3 euros). El visitante debe elegir a cual de las dos entrar, dejando la visita a la otra para un próximo viaje a la ciudad, pues ya se dice que conviene dejar cosas por visitar en cada ciudad, para tener una motivación para volver. A favor de la Sinagoga de Santa María la Blanca está el que se incluye en el bono turístico. A favor de la Sinagoga del Tránsito está el que dentro se encuentra el Museo Sefardí, con lo que la visita es posiblemente más completa. Para la visita de hoy yo recomiendo Santa María la Blanca, cuyo interior particularmente me gusta más y se visita más rápidamente, puesto que ya tenemos bastantes visitas programadas para hoy.
Sinagoga de Santa María la Blanca

Como decíamos, la Sinagoga del Tránsito se encuentra un poco más adelante de la de Santa María la Blanca. Justo en este punto dejamos la calle que traíamos para coger el callejón a la izquierda que bordea la Sinagoga. Ahora sí que podemos sentirnos plenamente dentro de la judería: callejones antiguos y estrechos, no es difícil imaginar a cada giro que nos hemos trasladado a la época medieval o que pronto veremos aparecer a algún personaje de las novelas de Alatriste.

Si hemos cogido correctamente la calle San Juan de Dios llegaremos hasta la Plaza Conde, donde se encuentra la 4 - Iglesia de Santo Tomé (wikipedia turismocastillalamancha) (horario de 10:00 a 18:00 (cerrado domingos), precio 2,50 euros). Allí se encuentra expuesto uno de los cuadros más famosos de El Greco, El Entierro del Conde de Orgaz. Este pintor (uno de los más importantes de la historia) es otro de los símbolos de la ciudad. Pese a nacer en Creta, vivió en Toledo durante toda su madurez y está totalmente ligado a la ciudad. Y aquí es donde tiene su museo y cuadros como éste del Entierro del Conde de Orgaz. Si estáis haciendo la visita un domingo, creo que la iglesia estará cerrada. Si vais otro día, valorad si queréis entrar a la iglesia, puesto que su mayor valor es el cuadro expuesto.
El Entierro del Conde de Orgaz, expuesto en Santo Tomé

En cualquier caso, admirad de camino la torre de la iglesia, puesto que es un bellísimo ejemplo de torre mudejar. Una vez superada la iglesia, nos cruzamos con la calle Santo Tomé, donde podemos ver numerosos ejemplos de damasquinado en las tiendas que se acumulan en esta comercial calle que va hacia la Catedral. Pero nosotros no seguiremos este camino, puesto que cruzamos la calle para seguir ascendiendo hasta la parte más alta de la ciudad, donde se sitúa la 5 - Iglesia de San Román (wikipedia turismocastillalamancha) (horario domingo de 10:00 a 14:00, entrada gratuita). Particularmente esta iglesia me gusta mucho, puesto que tiene restos romanos, visigodos y árabes. Además, alberga un museo visigodo donde se pueden ver restos de numerosas excavaciones y reproducciones del famoso Tesoro de Guarrazar.
Iglesia de San Román

Nos acercamos ahora a la vecina Iglesia de San Ildefonso o, como la conoce todo el mundo, 6 - Iglesia de los Jesuítas (turismocastillalamancha) (horario de 10:00 a 17:45, precio 2,50 euros). La iglesia en sí no tiene un gran atractivo (es de estilo barroco), pero merece totalmente entrar porque se puede subir a sus torres y desde allí se disfrutan las mejores vistas de Toledo. Si os gusta disfrutar de las ciudades desde lo alto, esta parada es obligatoria.
Vistas de Toledo desde los Jesuítas

El siguiente punto de interés turístico es la Plaza de Zocodover, a la que nos dirigimos cogiendo la calle Alfonso X el Sabio, que se transforma en la calle Alfileritos al cruzar la plaza de San Vicente. Precisamente en esta plaza de San Vicente, si hemos conseguido iniciar la visita pronto y hemos aguantado el hambre hasta llegar aquí, es donde podemos empezar a pensar en la comida. El aperitivo previo os recomiendo hacerlo aquí, en el bar Círculo de Arte. El bar está situado en la antigua Iglesia de San Vicente, por lo que el interior merece la pena.

Una vez que hemos tomado una cervecita, podemos pensar en la comida en sí. Esta zona de la calle Alfileritos cuenta con numerosos restaurantes. Mi recomendación es el Restaurante La Abadía. Imprescindible reservar (925 25 11 40), pero merece la pena por el ambiente (las mesas están en unas galerías subterráneas de ladrillo) y por la comida. Alternativas más baratas por la misma zona pueden ser el Restaurante La Cuesta o el Restaurante Lizarrán.

Con el estómago ya lleno, podemos acercarnos a la 7- Plaza de Zocodover (wikipedia), centro neurálgico de la vida toledana y lugar muy concurrido. En uno de los laterales de la plaza se encuentra el Arco de la Sangre, con una estatua de Miguel de Cervantes muy apropiada para fotografiarse junto al creador del personaje manchego más universal.
Plaza de Zocodover

Desde la Plaza de Zocodover cogemos la cuesta del Alcázar y nos acercamos a este edificio. El 8 - Alcázar (wikipedia turismocastillalamancha) (horario de 11:00 a 17:00, domingos gratuito) es un símbolo de la ciudad de Toledo. Es un edificio que se ha reconstruido en numerosas ocasiones, cuya silueta es una de las imágenes más asociadas con la ciudad. Actualmente alberga el Museo del Ejército. Dejo a cada uno la decisión de visitarlo o no, debido al tiempo reducido que cubre este itinerario. Como mínimo, se debe pasear por sus exteriores para ver las fachadas (cada una de un estilo arquitectónico distinto) y elegir cuál es la que más nos gusta.
Alcázar de Toledo

Desde la esquina en la que se encuentra el hotel Alfonso VI (la que se encuentra más elevada de todas) podemos asomarnos a un callejón que se encuentra a nuestra izquierda si miramos hacia la puerta del hotel. Hay unas bonitas vistas de la torre de la catedral, que ganan belleza si se contemplan al atardecer.

Justo hacia la catedral es hacia donde nos dirigimos ahora. En lugar de ir rectos, daremos un rodeo para disfrutar del callejeo por Toledo, pasando por la Plaza del Horno de la Magdalena y por la Plaza de la Magdalena, hasta coger la calle Tornerías, que nos llevará hasta la parte trasera de la Catedral, pasando antes por la puerta del Teatro de Rojas.

Ascendemos por la Calle del Cardenal Cisneros, donde se encuentra la tienda que hace de venta de entradas para la 9 - Catedral (wikipedia turismocastillalamancha) (horario domingo de 14:00 a 18:30, domingos gratuito). Actualmente la entrada del monumento se sitúa en la Puerta Llana, que está en frente de la tienda de venta de entradas. Tomaos vuestro tiempo para ver la Catedral, puesto que es grandiosa (la segunda más grande de España tras la de Sevilla) y muy bella. Del interior destacan, en mi opinión, el coro, el altar principal con su ornamentado retablo, múltiples capillas, sobre todo la mozárabe donde aún se realizan misas siguiendo este rito, el transparente (obra de arte barroca, aunque puede no gustar su conjunción con el gótico que le rodea), el claustro, la sala capitular (convertido en una excelente pinacoteca) y el tesoro, con la impresionante Custodia de Enrique de Arfe, la más importante de España. En fin, una visita obligada que esconde multitud de detalles artísticos.

Catedral de Toledo
Una vez que salimos, nada mejor para soportar el empacho de arte que continuar hasta la Plaza del Ayuntamiento, siempre llena de grupos de turistas contemplando la fachada principal de la Catedral. Nosotros también lo haremos, y para ello podemos sentarnos en alguno de los bancos situados frente a ayuntamiento, o bien tumbarnos en el cesped artificial que hay detrás de ellos.

Tras esto, nuestro día está llegando a su fin. Pasamos por delante de la fachada de la Catedral para coger la Calle del Hombre de Palo, para en la Plaza de las Cuatro Calles pasar a la Calle Comercio. Estamos en la zona más comercial de Toledo, con numerosas tiendas para turistas pero también con otras para los toledanos. En esta plaza, conviene mirar hacia atrás en el sentido que llevamos para ver la fachada que se quedaba a nuestra espalda. El bullicioso paseo no acaba desembocando de nuevo en la Plaza de Zocodover.

Ahora iremos en el sentido contrario al de la otra vez que estuvimos aquí, bajando por la Calle Armas, disfrutando del mirador que se asoma a la parte nueva de la ciudad, hasta llegar a la 10 - Puerta del Sol (wikipedia turismocastillalamancha).
Puerta del Sol

Pasada la Puerta, cogemos unos escalones que nos llevan a la Puerta de Valmardón y, una vez cruzada ésta, nos presentan la 11 - Mezquita del Cristo de la Luz (wikipedia turismocastillalamancha) (horario domingo de 10:00 a 18:40, precio 2,50 euros). Como su nombre indica, fue usada con posterioridad como iglesia cristiana, pero en sus orígenes fue la Mezquita de Valmardón o, más propiamente, de Bib-al-Mardum. Debido a su uso posterior, han sido necesarias restauraciones para redescubrir el arte árabe que albergó. En cualquier caso, y a pesar del cansancio que ya estaremos acumulando a estas horas, creo que una visita a Toledo, la ciudad de las tres culturas, no está completa sin contemplar una de las dos mezquitas que guarda el casco antiguo, bien ésta o bien la Mezquita de Tornerías. Yo particularmente recomiendo ésta, puesto que de Tornerías se conservan aún menos restos.
Mezquita del Cristo de la Luz

Continuamos la calle descendente que llevábamos y veremos a nuestra izquierda la 12 - Iglesia de Santiago del Arrabal (turismocastillalamancha). No se puede visitar el interior, pero merece la pena echar un vistazo al exterior, pues es posiblemente el más importante templo mudejar de Toledo.
Iglesia de Santiago del Arrabal

Y, por último, la calle nos lleva a la famosa 13 - Puerta de Bisagra (wikipedia turismocastillalamancha), que divide el Toledo antiguo del nuevo, con el impresionante relieve del escudo de la ciudad de Toledo, el águila bicéfala.
Puerta de Bisagra

Una vez cruzada la Puerta, la visita ha terminado, hemos salido del Toledo monumental e histórico. Si bien el visitante que no haya quedado saciado puede andar unos pocos metros a la izquierda hasta encontrar la antigua Puerta de Bisagra o de Alfonso VI, menos monumental pero más antigua y, en mi opinión, más bonita. Para retomar al punto de partida, podemos continuar bordeando las murallas hasta llegar a las escaleras mecánicas que suben hasta el edificio de la Diputación y, continuando por la Calle Real, llegaríamos de nuevo a la Puerta del Cambrón.

Una vez presentado todo el recorrido, el visitante debe adaptarlo a su gusto. Es un recorrido completo (dentro de las limitaciones que presenta una única jornada para hacerse una idea de una ciudad con tan grande patrimonio artístico) pero que requiere aprovechar el tiempo al máximo y no comenzar muy tarde por la mañana. Si la noche anterior se ha alargado hasta altas horas de la madrugada y no se dispone de más días para fraccionar el recorrido, queda al gusto del visitante elegir qué monumentos son más de su gusto, en caso de no poder ver todos. En cualquier caso, pienso que arrancando la visita a las 12:00, puede dar tiempo a hacer el recorrido de la mañana antes de las 15:00, mientras que el de la tarde también es asumible para llegar a la Mezquita del Cristo de la Luz antes de las 18:30, si la sobremesa no es excesivamente larga y se controla el tiempo de visita de la Catedral.

Por último, os dejo el enlace de google maps para que podáis ver la ruta:

Toledo en un día

Solo me queda una cosa: desearos buena visita y que disfrutéis de Toledo. ¡Ah, y que os dejéis algo que visitar para volver en otra ocasión!

De nuevo Gredos

4 años después, decidimos retornar a la sierra de Gredos para hacer una excursión a la nieve. Nos levantamos pronto por la mañana y nos encaminamos hacía allá pasando por Talavera. Este año decidimos ir  a la nieve de la Plataforma de Gredos antes de comer. Aprovechando la cercanía de la sierra con el pueblo de Mery, en un par de horas nos plantamos en el parking de la Plataforma.


El día estaba frío y en la zona no había sol, con lo cual no se estaba tan a gusto como la otra vez que fuimos. Además, hacía varios días que no había nevado, con lo que la poca nieve que había estaba helada. A pesar de ello, encontramos una zona sin piedras y con una cierta pendiente para poder tirarnos en ella, resbalando en la nieve.



Al rato decidimos irnos porque hacía frío y ya estábamos cansados. Justo al salir del aparcamiento vimos unas cuantas cabras monteses en la ladera, pegadas a la carretera. Así pues, paramos el coche y nos dedicamos a hacer fotos a los animales, muy acostumbrados a la presencia humana.



Deshicimos el camino que habíamos tomado para llegar a la Plataforma de Gredos, pasando por el Parador Nacional de Navarredonda de Gredos. Por fin, llegamos a la Venta Rasquilla, donde paramos a comer. De primero yo volví a elegir las judías de El Barco de Ávila, que sentaban muy bien al estar calentitas. Mery se decantó por unas migas, acompañadas de cochinillo de segundo. Yo por mi parte acompañé las judías con unos huevos fritos con lomo.


Al salir del restaurante, vimos que el sol era muy agradable, pero el viento y el frío impedían disfrutarlo en la calle. Así que decidimos parar el coche en un claro y tomar el sol dentro del vehículo, echándonos una siestecita reparadora.

Una vez despiertos, nos encaminamos hacia Candeleda. Un pueblo abulense situado en las estribaciones de Gredos. Los paisajes desde el pueblo son muy bonitos, y el ambiente en el mismo también. Paramos justo en la Plaza Mayor, donde se encuentra el ayuntamiento y la "casa de las flores".


Tras dar una vuelta por el pueblo y visitar el exterior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con una bonita portada en estilo gótico rural, y la estatua de la cabra montés en la que me hice una foto, volvimos a coger el coche para ir al castro vetón del Raso.




Este castro es un asentamiento de los vetones (un pueblo prerromano de cultura celta) que construyeron en esta zona. La parte que se puede visitar está formada por 3 grupos de casas, de las que se conservan los muros inferiores (hechos en piedra). También se puede ver la zona de la muralla del asentamiento.



Ya estaba anocheciendo, así que fuimos hasta Madrigal de la Vera para coger la carretera que nos llevara a Oropesa, donde cogimos la autovía para regresar al pueblo de Mery.