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De nuevo Gredos

4 años después, decidimos retornar a la sierra de Gredos para hacer una excursión a la nieve. Nos levantamos pronto por la mañana y nos encaminamos hacía allá pasando por Talavera. Este año decidimos ir  a la nieve de la Plataforma de Gredos antes de comer. Aprovechando la cercanía de la sierra con el pueblo de Mery, en un par de horas nos plantamos en el parking de la Plataforma.


El día estaba frío y en la zona no había sol, con lo cual no se estaba tan a gusto como la otra vez que fuimos. Además, hacía varios días que no había nevado, con lo que la poca nieve que había estaba helada. A pesar de ello, encontramos una zona sin piedras y con una cierta pendiente para poder tirarnos en ella, resbalando en la nieve.



Al rato decidimos irnos porque hacía frío y ya estábamos cansados. Justo al salir del aparcamiento vimos unas cuantas cabras monteses en la ladera, pegadas a la carretera. Así pues, paramos el coche y nos dedicamos a hacer fotos a los animales, muy acostumbrados a la presencia humana.



Deshicimos el camino que habíamos tomado para llegar a la Plataforma de Gredos, pasando por el Parador Nacional de Navarredonda de Gredos. Por fin, llegamos a la Venta Rasquilla, donde paramos a comer. De primero yo volví a elegir las judías de El Barco de Ávila, que sentaban muy bien al estar calentitas. Mery se decantó por unas migas, acompañadas de cochinillo de segundo. Yo por mi parte acompañé las judías con unos huevos fritos con lomo.


Al salir del restaurante, vimos que el sol era muy agradable, pero el viento y el frío impedían disfrutarlo en la calle. Así que decidimos parar el coche en un claro y tomar el sol dentro del vehículo, echándonos una siestecita reparadora.

Una vez despiertos, nos encaminamos hacia Candeleda. Un pueblo abulense situado en las estribaciones de Gredos. Los paisajes desde el pueblo son muy bonitos, y el ambiente en el mismo también. Paramos justo en la Plaza Mayor, donde se encuentra el ayuntamiento y la "casa de las flores".


Tras dar una vuelta por el pueblo y visitar el exterior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con una bonita portada en estilo gótico rural, y la estatua de la cabra montés en la que me hice una foto, volvimos a coger el coche para ir al castro vetón del Raso.




Este castro es un asentamiento de los vetones (un pueblo prerromano de cultura celta) que construyeron en esta zona. La parte que se puede visitar está formada por 3 grupos de casas, de las que se conservan los muros inferiores (hechos en piedra). También se puede ver la zona de la muralla del asentamiento.



Ya estaba anocheciendo, así que fuimos hasta Madrigal de la Vera para coger la carretera que nos llevara a Oropesa, donde cogimos la autovía para regresar al pueblo de Mery.

Más nieve: Gredos

Parece que la nieve de Londres se nos hizo poco. Aprovechando mis días libres (que nunca suelen coincidir con los del resto del mundo) y los días de vacaciones que debían a Julián, decidimos ir a Gredos y, más concretamente, al Puerto del Pico y a la Plataforma de Gredos.

Al salir del pueblo, el día parecía estupendo, hacía un sol de justicia y una temperatura muy agradable. Pero, al llegar a Los Navalmorales, la niebla se apoderó del paisaje durante casi 40 kilómetros.




Nada más pasar de Talavera, volvimos a ver el sol, que ya nos acompañó durante todo el día. Éste es uno de los primeros momentos en los que vimos la nieve más o menos cerca.




Nuestra primera parada fue en las Grutas del Águila, situadas en la Sierra del Águila, entre Ramacastañas y Arenas de San Pedro.






Tras un rato esperando al siguiente turno de visitas (que aprovechamos para informarnos sobre la historia de las grutas y hacer unas cuantas fotos), por fin entramos.




La sala principal consiste en aproximadamente un kilómetro de recorrido por unas formaciones la mar de curiosas. Ésta es una de las más famosas, a la que han llamado "La Virgen del Carmen".




La siguiente parada fue en Arenas de San Pedro. Lo primero que visitamos fue el puente medieval, donde hicimos varias fotos.










Con el día tan estupendo que hacía, nos pusimos a tomar el sol, Julián se tumbó en una piedra y casi se duerme. Y no era para menos, la temperatura y el paisaje invitaban a relajarse...






Tras ver el puente, nos adentramos en el pueblo, pequeño pero con encanto. Lo primero que visitamos fue la iglesia.



Después vimos la estatua de San Pedro, patrón del pueblo.



Y justo enfrente de la estatua se encuentra el castillo. Una pena que esté tan encajonado, porque así no se puede apreciar su belleza.



De castillo a castillo y tiramos porque nos toca. La siguiente parada es en el pueblo de Mombeltrán. En la misma explanada encontramos el castilllo, la ermita y un parque con unos árboles muy curiosos y unos aparatos de gimnasia que no pude resistir probar.








De camino a Gredos se produjo uno de los momentos que más le gustaron a Julián. Al pie de la carretera encontramos cabras hispánicas, o montesas, buscando comida.






Nada más coronar el puerto, llegamos a la "Venta Rasquilla", uno de los restaurantes más famosos de la zona.



Julián se decidió a probar las judías blancas, uno de los platos más típicos del lugar.



Y de segundo, nos pedimos unos chuletones de ternera de Ávila, exquisitos.



Tras el postre, un café en el Parador de Gredos, precioso también.



Y de allí, a la Plataforma de Gredos, donde pasamos una tarde muy agradable jugando con la nieve.











Cuando se estaba poniendo el sol, decidimos volver hacia casa. Pero antes, una paradita para ver la calzada romana, todo un lujo para los amantes de la historia (algunos no dudaron en hacer un poco el tonto y "convertirse", por un momento, en gladiadores).



Un poco más modernos que la calzada, aunque también con bastantes años, los antiguos indicadores de la carretera llamaron nuestra atención.



Estas escaleras han sido testigo de todos mis viajes a Gredos, aunque esta vez me tuve que subir a la barandilla porque los escalones estaban llenos de nieve.



La última imagen de nuestro viaje antes de llegar a casa fue esta bonita puesta de sol.



Con esto nos despedimos hasta nuestro próximo viaje (esperando que no tarde mucho en llegar). Se admiten sugerencias.