Free counter and web stats


Mostrando entradas con la etiqueta Cádiz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cádiz. Mostrar todas las entradas

Semana Santa 2018: Cádiz V

Es nuestro último día en Cádiz, la tacita de plata. La verdad es que lo hemos disfrutado mucho, nos ha encantado la ciudad.

A primera hora dejamos las maletas en el hotel y nos vamos a ver la catedral. Aún está cerrada, por lo que nos damos una vuelta por el centro hasta que ya la abren antes de empezar la misa.



Paseamos por el barrio del Pópulo



Ya nos conocemos el centro histórico, así que vamos a los sitios que más nos han gustado estos días, como por ejemplo la Plaza de las Flores.



A las 12 teníamos reservada la visita a la Torre Tavira, que es una antigua torre vigía. En Cádiz hubo numerosas torres de este tipo, pero ésta es concretamente el punto más alto de la ciudad antigua. En lo alto hay una cámara oscura, que es un sistema óptico por el cual se refleja en una superficie blanca las vistas que hay en el exterior, como si se estuviera oteando a través de un catalejo enorme.



Vamos a las ruinas fenicias de Gadir. Están muy bien explicadas, es una visita en mi opinión imprescindible. Se trata de posiblemente las ruinas fenicias mejor conservadas del mundo, un auténtico tesoro. Además, la guía que nos acompañó, además de ser una arqueóloga reputada, es una gran comunicadora.



Damos un paseo a la Plaza de España, para ver el Monumento a la Constitución de 1812. La verdad es que Cádiz tiene historia por los 4 costados, en cada rincón de la ciudad te encuentras partes importantes del pasado de España.



Para hacer hambre, Damos un paseo por la Alameda Apodaca, otra de las zonas verdes de la ciudad, donde no abundan mucho por lógicas cuestiones de espacio.



Pasamos de nuevo por el Gran Teatro Falla, y llegamos al restaurante La barra del Faro de Cádiz. Comemos a base de raciones, que la verdad es que están muy ricas: tosta de queso en tempura, tosta de carne mechada, mollete de presa ibérica con manteca colorá, berenjena asada con especias, tapa de jamón de pato sobre manzana... y de postre torrijas con helado de romero y canutillos con helado de chocolate y chocolate blanco. Comida espectacular.



Cogemos el coche, nos acercamos a la catedral y recogemos las maletas. Justo está pasando una procesión, la última que veremos en Cádiz (sospechamos que no la última de la semana).



Al salir de Cádiz pasamos por la puerta de Tierra.



Tras un viaje de más de 3 horas, llegamos con la caída de la tarde a nuestra casa rural en Colmenar, no muy lejos de Málaga.


Semana Santa 2018: Cádiz III

Por la mañana cogemos el coche y salimos de Cadiz cruzando el Puente de la Constitucion de 1812 (conocido como Puente de la Pepa). Llegamos a Medina Sidonia, en lo alto de las colinas. Nos dirigimos lo primero al castillo, con restos romanos, árabes, medievales y franceses.



Las vistas del valle desde el castillo son impresionantes. Parece mentira que en estos parajes gaditanos se pueda ver un territorio tan verde.



Como habíamos comprado la entrada conjunta con el Museo Arqueológico de Medina, aparcamos en un parking en la parte baja de la ciudad y vamos a dicho museo. Esta construido sobre unas antiguas edificaciones romanas, por las que se puede pasear en toda la planta baja.



En la planta superior está el museo en sí, con piezas similares a las del Museo de Cádiz. Aquí están las monedas de la época árabe encontradas excavando en el castillo, de las que nos hablaron antes.



Tras terminar la visita al museo, la encargada nos lleva a visitar un trozo de calzada romana que se encuentra a unos metros de distancia. Este trozo de Cardo (la calle principal de las ciudades romanas, con orientación norte-sur y que se cruzaba perpendicularmente con la otra calle principal, el Decumanus) fue encontrado al excavar para hacer un parking subterráneo. La verdad es que si te abstraes de las paredes y miras únicamente hacia abajo, da la sensación de estar en los tiempos romanos.



Subimos a la plaza de la iglesia a comer. Habíamos reservado en el Restaurante La Vista de Medina. En la terraza, las vistas son espectaculares, dominándose todo el pueblo. Eso sí, una chaqueta más me hubiera sido de gran ayuda, porque hacía bastante fresquito cuando el viento golpeaba la terraza.



Comimos unas croquetas para compartir, y de segundo una pluma y una hamburguesa de retinto. Por las críticas en tripadvisor esperábamos que fuera más cutre o que la comida no tuviera gran calidad, pero salimos muy satisfechos en ambos aspectos. La verdad es que con la citada chaqueta, la experiencia sería de 10.



Visitamos la iglesia de Santa María la Coronada, de estilo gótico, y subimos al campanario, desde el que hay otras vistas espectaculares.



La iglesia es muy bonita por fuera (dominando una plaza muy agradable), pero por dentro no se queda corta. Como dice Mery, es una mini-catedral.



Bajamos hasta el coche dando un paseito y desviándonos para visitar la plaza de España, donde se encuentra el ayuntamiento y todo el bullicio y la vida que se echa en falta en las partes más altas de Medina Sidonia.



Finalmente cogemos el coche para ir a Alcalá de los Gazules. Aparcamos y me echo un ratito de siesta, porque me encontraba cansado. El pueblo nos sorprende menos; visto Medina, Alcalá nos dice poco, más allá de la plaza con la iglesia de San Jorge y las vistas de la verde campiña. Pero nos da la sensación de que esas mismas vistas, al igual que las casas blancas con remates en color mostaza, ya las hemos visto en Medina en mayor proporción.



Volvemos a Cádiz, pero antes de pasar el puente de la Pepa, nos desviamos para hacer fotos del sol atardeciendo entre los ojos del puente. Los efectos del sol a esa hora son impresionantes. Como ejemplo, una foto sin filtros, tal cual sale de cámara.



Tras dar unas cuantas vueltas para aparcar (el centro de Cádiz es de los sitios más complicados para ello, y más si se junta con estar en fechas de procesiones), dejamos el coche muy cerca de la catedral (y por tanto de nuestro hostal). Llegamos a nuestra habitación, y dedicamos un rato a ver la procesión desde nuestras fantásticas butacas reservadas, en el balcón.



Para terminar el día, y explotando al máximo las ventajas de nuestra ubicación, cenamos unas tapas en el Bar El Laurel, que se encuentra en nuestra misma calle.


Semana Santa 2018: Cádiz II

Comenzamos nuestra jornada por la mañana visitando el museo provincial (en cuyo interior hay restos arqueológicos de época fenicia, romana y árabe, cuadros de Zurbarán y Murillo). Aunque solemos ser más de visitar los monumentos y las ruinas, la verdad es que este museo es bastante interesante y te da un buen vistazo sobre el pasado de la ciudad.



Comemos en Freiduría las Flores. Es un sitio turístico con mucha fama, abarrotado de gente. Hasta que nos dan mesa, nos tomamos en la barra unas tapas de cazón, chocos y pulpo. Después continuamos en mesa con unas medias raciones de puntillitas, empanadillas, gambas fritas y una tortillita de camarones. En mi opinión, el nivel del restaurante, sin ser malo, es inferior a su fama.



Cruzamos casi todo el centro histórico de Cádiz (hay que decir que es un paseo muy agradable), hasta llegar a la Iglesia de Santo Domingo. Está a punto de salir una procesión, así que no podemos visitarla pero nos quedamos hasta que arranca. Cuando vas de turismo en Semana Santa, hay que ser consciente de que estas cosas te van a suceder.



Continuamos nuestro camino en dirección hacia la zona más nueva de la ciudad. Vemos la Puerta de Tierra, que es prácticamente la salida de la zona antigua.



Continuamos nuestro agradable paseo por la avenida Campo del Sur. Vemos el CEIP Campo del Sur, que cuenta con una fachada muy bonita.



Nos acercamos a Torre Tavira, a la que tenemos intención de subir. Pero a esta hora ya no hay más visitas, por lo que reservamos para el miércoles a las 12.

Nuestra tarde continúa hasta que llegamos a un sitio mítico de la ciudad: el Gran Teatro Falla, donde tienen lugar los concursos de chirigotas de los carnavales de Cádiz, mundialmente conocidos y retransmitidos por televisión.



Ya no podemos ir más hacia el oeste: hemos llegado hasta el océano, concretamente al Castillo de Santa Catalina. Construido en el siglo XVI como fortificación defensiva, actualmente se puede visitar, así que estuvimos dando una vuelta por sus patios y salas.



Siguiendo la avenida que bordea la ciudad pegando al Atlántico, llegamos al Parque Genovés. Un rincón muy agradable de la ciudad, donde nos dedicamos a pasear y descansar en sus coquetos rincones.



Desandamos nuestro camino hasta el Castillo de Santa Catalina. A su lado se encuentra la Playa de la Caleta, donde vemos atardecer. El sitio es idílico, un lugar ideal para reposar y meditar viendo como el astro rey se oculta hasta el día siguiente.



Volvemos por el barrio de la Viña, zona de antiguos pescadores. Concretamente vamos por la calle Virgen de la Palma, hasta la fachada de la Parroquia de Nuestra Señora de la Palma.



El día ha sido muy completo y estamos cansados, pero al llegar a los alrededores de nuestro hostal, vemos la procesión y nos quedamos viendo pasar los nazarenos y los pasos.



El día ya ha terminado, pero hay que pensar en la cena y en el día de mañana. Por eso, salgo a echar dinero de la zona azul para mañana y a comprar chocolate con churros para cenar. Lo primero lo consigo, pero lo segundo no, así que me compro un helado para cenar, mientras Mery cena algo de bollería y batido.

Semana Santa 2018: Cádiz I

Para nuestras vacaciones de semana santa de este año hemos decidido poner rumbo al sur. Estaremos unos días en Cádiz y terminaremos la semana por las provincias de Málaga y Jaen.

Salimos el sábado por la mañana rumbo a Cádiz. Llegamos sobre las 7:30 de la tarde, pero nuestro hostal está en el centro, donde es complicado aparcar, así que damos varias vueltas con el coche hasta que encontramos un hueco en la zona azul, con lo que nos podemos despreocupar hasta el lunes.

En el hostal nos dan una cerveza y una botella de agua de recibimiento, además de darnos consejos sobre qué visitar y dónde comer. Salimos cuando ya ha anochecido a dar una vuelta. Ya que tenemos la catedral al lado del hostal, nos acercamos allí.



Detrás de la catedral se encuentra el océano Atlántico, y para unos residentes en Madrid a los que les gusta tanto el mar, siempre es un disfrute acercarse a la zona. Tras recorrer el centro dando un agradable paseo cenamos de tapeo en La Tapería de Columela; la verdad es que las raciones que pedimos están muy ricas y el precio es más que razonable.


Después de eso nos vamos a dormir, mañana empiezan las vacaciones completas, tras haber pasado la mayor parte de este día en el coche.